Al final, preguntando a mi gente me dijeron que me acercara a la calle Toledo que aún queda alguna cordelería, así que para allá me fui...
...y nada más entrar en la calle, sobre el número 12, me encontré con la Alpargatería Casa Hernanz
Nada más verla me quedé impresionada con su escaparate, además de toooodas las alpargatas del mundo, se podían ver bobinas de cordones y cuerdas de todas las clases, tamaños y colores.
¡Encontré el paraíso del XL!
No sé cuánto tiempo pasó hasta que me decidí por un color, ¡eran todos súper bonitos!
Al final me decidí por un tono que precisamente no les quedaba, así que me llevé uno parecido... ahora a ver qué sale!
¡Volveré pronto a por más!









